EDITORIAL
Según las cifras reveladas por el DANE (pr), en el año 2024 se presentaron 5.891 nacimientos en el Oriente Antioqueño, lo cual representa el 11,3% de Antioquia y el 1,3% del total reportado en Colombia.
Los municipios con mayor número de nacimientos según el lugar de residencia de la madre son, por supuesto, aquellos con mayor número de habitantes, encabezados por Rionegro con 1.355, Marinilla con 723 y La Ceja con 531.
El 51,9% de los nacidos vivos reportados en la región fueron hombres, mientras que el 48,1% fueron mujeres, lo cual sigue un comportamiento similar al departamento y a la nación.
El 51,4% del total viven en cabeceras urbanas y el 48,6% en centros poblados o rural disperso. Esta variable dista de Antioquia con 72,9% y Colombia con 74,7% en zonas urbanas, lo que indica que Oriente Antioqueño sigue siendo una subregión relativamente rural, a pesar de que las cifras estén concentradas en un 75,5% en los nueve municipios del altiplano.
Por otra parte, la estadística que debe tenerse en cuenta para medir el nivel de natalidad de cada municipio de forma proporcional con su población se denomina tasa de natalidad. Esta equivale al número de nacimientos reportados por cada 1.000 habitantes. En este sentido, el municipio del Santuario lidera la región con una tasa de natalidad de 11,47, seguido por Marinilla con 10,34 y Rionegro con 9,23 en el último año.
De manera concreta, los 5 municipios con mayor tasa de natalidad, y los únicos que superan el promedio nacional, están localizados en el corredor de la autopista Medellín Bogotá. Teniendo en cuenta que estos municipios se caracterizan por una alta actividad comercial, se refuerza la hipótesis de que la decisión de tener hijos en las nuevas generaciones está bastante ligada a las condiciones económicas de la familia y a la posibilidad de brindarle una buena calidad de vida futura al neonato.
Evolución en los últimos 5 años
La tendencia que muestra el Oriente Antioqueño los datos en los últimos 5 años es clara en dos sentidos. El primero es que el número de nacimientos viene cayendo consistentemente, lo cual se aceleró en el año 2024. El segundo, es que, si bien el Oriente viene cayendo como todo el país, lo hace un ritmo menor. Mientras que Colombia viene cayendo en promedio al -8,2% anual, Antioquia lo hace más lentamente al -7,5% y Oriente mucho más al -5,6%.
¿A qué podemos atribuir este comportamiento? Principalmente a un menor decrecimiento en algunos de los municipios más poblados. Por ejemplo, Rionegro ha disminuido sus nacimientos solo en un -1,6% anual y La Ceja en un -3,4%. Las series de tiempo indican que no existe ni siquiera una tendencia demasiado marcada a la disminución para ambos municipios.
Otras localidades como Marinilla, Santuario, Guarne y Peñol, también decrecen por debajo del promedio departamental y nacional. De hecho, los únicos que superan el promedio nacional son municipios relativamente pequeños en población como San Luis, Concepción, Argelia, Nariño y Granada. Concepción, por ejemplo, solo reportó 18 nacimientos en 2024, el número más bajo de la región; adicionalmente, tiene una tasa de decrecimiento promedio del -10,7% anual. Granada, por su parte, es el campeón del decrecimiento poblacional con una tasa del -12% promedio anual, con una caída vertiginosa entre los años 2022 y 2024.
¿Para qué nos sirven estos datos?
Un economista clásico, Malthus, promulgaba las bondades de tener una baja población en el territorio, sin embargo, según BBVA Research, las nuevas cifras de natalidad encendieron la discusión sobre el envejecimiento poblacional. “Lo que es un logro indiscutible para la equidad de género y autonomía personal, puede no serlo tanto cuando lo analizamos desde una perspectiva estructural y de largo plazo”.
Los retos a futuro por el envejecimiento de la población, sumado a una creciente esperanza de vida podrían ser, entre otros:
Para el Oriente Antioqueño todo parecería indicar que la concentración de la natalidad seguirá dándose en los municipios del altiplano y no tanto en los municipios periféricos. Si bien la natalidad en Rionegro y La Ceja también cae, lo hace a un ritmo menor. Esto se puede ver compensado con una mayor esperanza de vida de la población mayor, y con el asentamiento paulatino de personas provenientes del Valle de Aburrá.
Mientras tanto, municipios como Granada o Concepción deberán plantearse diversas preguntas ¿Podrían desaparecer si su población sigue cayendo? ¿Por qué cae su natalidad? ¿Se están desplazando sus madres a vivir en otros municipios? ¿Sus parejas no quieren tener hijos? ¿Serán los beneficiados de un mundo Malthusiano con baja población? ¿Serán los sacrificados de una sociedad envejecida, enferma y sin pensión? Aún no tenemos las respuestas, pero el tiempo lo dirá.