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Los exorcistas del PBOT

Dos años han pasado desde que tomamos esa decisión que tanto escándalo causó en las redes sociales y en los pasillos del poder local. Dos años desde que votamos positivo por las modificaciones al Plan Básico de Ordenamiento Territorial de La Ceja. Y aquí estamos, esperando aún que se materialicen todas esas catástrofes que nos profetizaron con tanta vehemencia.

Resulta que a los críticos de entonces ya se les acabó el discurso, ya les sacaron el demonio a las modificaciones, o simplemente dejaron de hacer política barata con el tema. Qué curioso, ¿no? Será que solo es posible el desarrollo inmobiliario en la vía La Ceja-Rionegro, en la vía La Ceja-Pontezuela y, por supuesto, en las codiciadas Lomitas. Allí los proyectos inmobiliarios ya son comunes en cada kilómetro, mientras que las personas de las veredas de la zona sur debían seguir condenadas a una norma de una vivienda por 10.000 metros cuadrados. ¿Eso sí era justo?

Cuando votamos por la modificación del PBOT fuimos claros en nuestros argumentos. La aprobamos porque el ejecutivo nos aseguró el cuidado de dos aspectos fundamentales: primero, las fuentes hídricas y nacimientos; segundo, la diversidad en fauna y flora. Pero los gritos eran ensordecedores: “¡Están acabando con las reservas naturales! ¡Se van a secar las fuentes de agua!” Pura demagogia ambientalista.

El desarrollo debe ser sostenible, sí, pero también debe derramarse sobre todo el territorio, no solo sobre los sectores donde las empresas y personas adineradas fijan su atención para obtener mejoras en la norma urbanística y en la densidad que les permite vender más metros cuadrados construidos, no solo para vivienda, sino también para uso comercial.

San José y sus veredas aledañas también tienen derecho a disfrutar del incremento del valor por metro cuadrado, o ¿están condenados de por vida a trabajar la agricultura sin ninguna ayuda o capacitación por parte del municipio? Por eso mi voto fue positivo y mantengo mi posición sin el menor titubeo.

Es increíble que una persona con dos hectáreas solo pudiera licenciar dos casas, cuando en esta misma extensión, en otros sectores más favorecidos por los intereses políticos, aún siendo rurales, podían licenciar hasta tres predios por hectárea. Con la modificación tratamos de dar equidad en todo el territorio. ¿Eso era tan terrible?

También pensamos en quienes no alcanzan a comprar los costosos lotes en el sector El Yarumo o en las muy cotizadas Lomitas. Ellos podían ver en la zona sur la posibilidad de comprar un predio aún con precios competitivos, trayendo desarrollo y obras para esta zona que por muchos años estuvo en el abandono institucional.

Esta zona tiene grandes atractivos naturales y se puede potenciar como un lugar para descansar en medio de la naturaleza. Ya vemos proyectos como el ecoparque Salto del Buey y varios glamping que generan turismo y empleo, cambiando un poco la oferta laboral en la zona.

Pero aquí viene lo más paradójico: los que dicen cuidar tanto el medio ambiente, ¿por qué no le hacen control a los árboles que sembraron en el parque ambiental? Ni mantenimiento les hacen. Solo cobraron unos jugosos contratos y dejaron esta “reforestación” a su suerte. Es fácil ser ambientalista desde el discurso; investigar y dar debate no es tan sencillo, mucho menos luchar por dichos valores sin algún interés político de por medio.

Esta modificación nos permitirá crecer de manera ordenada, poniendo especial atención en que quienes quieren desarrollar un proyecto inmobiliario tengan que poner como prioridad los determinantes ambientales, para que la oficina de Planeación, previo estudio, les dé luz verde para su desarrollo. Y por supuesto, que tributen para que el municipio de La Ceja tenga más herramientas para pensar en obras de infraestructura y pueda seguir apostando por los temas sociales y deportivos de nuestro municipio.

Aquellos que prometieron derogar el PBOT en campaña, hoy en el poder, incumplieron esa promesa. Los exorcistas del PBOT se quedaron sin demonios que combatir. Resulta que no era tan malo como lo pintaban.

Aún sigo esperando las denuncias y los efectos nocivos que predicaban varios en campaña sobre estas modificaciones. Estaré muy atento para debatir y darle trámite a mi defensa en cualquier instancia. Porque aquí no hay nada que ocultar, solo decisiones pensadas en el desarrollo equitativo y sostenible de nuestro municipio.

El tiempo nos está dando la razón. Los fantasmas del PBOT nunca aparecieron.