Actualidad económica
Basado en información de El Tiempo y DataIFX, la decisión del presidente Gustavo Petro de eliminar aranceles a telas, cueros e hilos importados ha generado un intenso debate entre diversos actores económicos del país, revelando tensiones incluso dentro del propio gabinete ministerial.
El Gobierno sostiene que la medida fortalecerá la confección nacional y reducirá costos de producción en un sector que genera 1,3 millones de empleos, mayormente en micro y pequeñas empresas. La ministra de Comercio, Diana Marcela Morales, defiende la estrategia como parte de la reindustrialización del país, anunciando cupos arancelarios y controles aduaneros para priorizar la producción local antes de permitir importaciones sin arancel.
Sin embargo, el Ministerio de Agricultura presentó objeciones formales a uno de los decretos, advirtiendo sobre efectos adversos en los eslabones del algodón y la hilatura.
Gremios como Analdex y Conalgodón advierten que eliminar el arancel del 10% a hilos acabará con la hilatura nacional, poniendo en riesgo más de 420 millones de dólares en exportaciones al incumplir normas de origen del TLC con Estados Unidos. César Pardo, presidente de Conalgodón, fue enfático al señalar que las tres hilanderías sobrevivientes —Fabricato, Universal y Colhilados— cerrarían inmediatamente sus operaciones, tras la desaparición de 17 hilanderías en la última década.
El sector algodonero, que genera 65.000 empleos en regiones como Córdoba, Sucre, Cesar, Magdalena, La Guajira, Tolima y Meta, estima pérdidas productivas de 20.000 toneladas de fibra. Pardo explicó que el cierre de hilanderías eliminaría el mercado interno del algodón, y aunque podría exportarse, enfrentaría un sobrecosto de 10 centavos de dólar por libra, afectando especialmente a pequeños y medianos productores.
El dirigente destacó que el costo de los hilos representa apenas 1% de la estructura de costos de los confeccionistas, argumentando que mantener ese arancel protegería la cadena productiva sin afectar significativamente la competitividad. Además, sin hilatura local, Colombia no podría cumplir las normas de origen que exigen mercados como Estados Unidos para exportar confecciones con acceso preferencial.
La Cámara Colombiana de la Confección, representando 142.000 empresas, respalda la eliminación arancelaria. Guillermo Criado señala que la producción nacional de hilos solo cubre el 5% de la demanda y enfatiza la imposibilidad de competir contra plataformas como Temu, Shein y AliExpress pagando materias primas 40% más caras.
Todos los sectores coinciden en la urgencia de combatir el contrabando digital y las importaciones subvaloradas desde Asia, que crecieron 143% en 18 meses. El debate plantea un dilema de política industrial: favorecer la competitividad inmediata de la confección mediante insumos externos o proteger eslabones agroindustriales que generan empleo rural y valor agregado nacional. Gobierno y gremios trabajan en mesas técnicas buscando soluciones que preserven ambos sectores.